...nebuloso es lo que priva
en este momento, todo da vueltas, yo en en mitad de un camino,
desorientado, sin la menor idea del lugar en donde me encuentro. Una vez
calmado, queda bajo mi vista un camino pedregoso, sinuoso pero bien
definido, que lleva sin pérdida alguna a
una casa de gran tamaño. Sin perder mucho tiempo y sin razón alguna
camino hacia ella, notando que no solo es de noche, sino que estoy
rodeado de grandes y frondosos arboles, no puedo ver el cielo, pero algo
me dice que la falta de luz no se debe a las ramas, algo me dice que
aquí siempre es de noche. Una vez en la puerta (inmensa y bien tallada)
lo primero que noto es el calor que emana de ella, una luz fuerte sale
de sus resquicios, toco con fuerza y me abren inmediatamente. Me toman
rápidamente del brazo, casi ni veo quien lo hace y me llevan en volandas
a una mesa dispuesta para un comensal. Veo alrededor y puedo detallar a
varias personas sentadas en otras mesas, comiendo en silencio. Quien me
trae a mi mesa desaparece sin que pueda detallarlo, al momento aparece
un ser extremadamente pálido, no puedo describir si es hombre o mujer,
pues esta vestido con una túnica gruesa, sin cejas en su cara, sin
labios en su boca: ojos y dientes sobresalen limpiamente, expuestos al
polvo y a la luz. dispone rápidamente sobre la mesa, platos a la vista
suculentos, sopas, carnes, panes, mantecas, salsas, dulces; todo
cubierto con un olor apetitoso; todo muy bueno y bien hecho como para
ser verdad. La figura me señala con insistencia que debo comer y así lo
hago, con vehemencia me doy cuenta de lo hambriento que estoy y ataco
todo con fuerza y ganas, en mi hartazgo comienzo a detallar con mas
atención lo que me rodea: Las caras de los otros comensales no son de
felicidad, sus bocas mastican lentamente, babas y restos de comida
resbalan de sus bocas hasta manchar sus ropas, comen mecánicamente, de
forma obligada, como si estuvieran en dicha actividad desde hace mucho.
De esta forma veo que sus pies están encadenados al piso y que no pueden
huir de su mesa, y así, súbitamente, el regusto y el placer dan paso al
estado de alerta, quiero levantarme, quiero huir y así... ...despierto
en un terraplén desolado, árido, desorientado, todo da vueltas, yo en en
mitad de un camino, de día, bajo un sol inclemente... ...sin salida,
dentro de un sueño que se reproduce dentro de otro, hacia abajo...
...abajo
Un Sueño, una aparición, una sensación al despertar, una idea, la mirada perdida en algún lugar y la cabeza viajando, un sabor que se acuesta en la punta de la lengua cuando amanecés, te invito a que pasees por estos paisajes oníricos y si te tienta.....compartas lo tuyo.
lunes, 19 de marzo de 2012
...nebuloso es lo que priva
en este momento, todo da vueltas, yo en en mitad de un camino,
desorientado, sin la menor idea del lugar en donde me encuentro. Una vez
calmado, queda bajo mi vista un camino pedregoso, sinuoso pero bien
definido, que lleva sin pérdida alguna a
una casa de gran tamaño. Sin perder mucho tiempo y sin razón alguna
camino hacia ella, notando que no solo es de noche, sino que estoy
rodeado de grandes y frondosos arboles, no puedo ver el cielo, pero algo
me dice que la falta de luz no se debe a las ramas, algo me dice que
aquí siempre es de noche. Una vez en la puerta (inmensa y bien tallada)
lo primero que noto es el calor que emana de ella, una luz fuerte sale
de sus resquicios, toco con fuerza y me abren inmediatamente. Me toman
rápidamente del brazo, casi ni veo quien lo hace y me llevan en volandas
a una mesa dispuesta para un comensal. Veo alrededor y puedo detallar a
varias personas sentadas en otras mesas, comiendo en silencio. Quien me
trae a mi mesa desaparece sin que pueda detallarlo, al momento aparece
un ser extremadamente pálido, no puedo describir si es hombre o mujer,
pues esta vestido con una túnica gruesa, sin cejas en su cara, sin
labios en su boca: ojos y dientes sobresalen limpiamente, expuestos al
polvo y a la luz. dispone rápidamente sobre la mesa, platos a la vista
suculentos, sopas, carnes, panes, mantecas, salsas, dulces; todo
cubierto con un olor apetitoso; todo muy bueno y bien hecho como para
ser verdad. La figura me señala con insistencia que debo comer y así lo
hago, con vehemencia me doy cuenta de lo hambriento que estoy y ataco
todo con fuerza y ganas, en mi hartazgo comienzo a detallar con mas
atención lo que me rodea: Las caras de los otros comensales no son de
felicidad, sus bocas mastican lentamente, babas y restos de comida
resbalan de sus bocas hasta manchar sus ropas, comen mecánicamente, de
forma obligada, como si estuvieran en dicha actividad desde hace mucho.
De esta forma veo que sus pies están encadenados al piso y que no pueden
huir de su mesa, y así, súbitamente, el regusto y el placer dan paso al
estado de alerta, quiero levantarme, quiero huir y así... ...despierto
en un terraplén desolado, árido, desorientado, todo da vueltas, yo en en
mitad de un camino, de día, bajo un sol inclemente... ...sin salida,
dentro de un sueño que se reproduce dentro de otro, hacia abajo...
...abajo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Tan tan visual, me fascinó!
ResponderEliminar